Agus Prats. Creatividad ante las limitaciones

Entrevista de la Escuela de Fotografía Documental Blackkamera a Agus Prats.

Por David Tijero Osorio, colaborador de Blackkamera

Blackkamera entrevista al fotógrafo Agus Prats, quien se sirve de la imagen para construir un diario vital en el que tiene cabida tanto lo que le rodea como las sensaciones que sus propias experiencias generan en su interior.

¿Cómo decidiste que sería la imagen tu modo de expresarte? ¿Crees que es posible transmitir mediante imágenes de manera más eficaz que por medio de la palabra? ¿El espectador medio tiene una cultura visual suficiente como para entender qué se quiere ilustrar o expresar  mediante el uso de la imagen?

Descubrí el potencial de la imagen, de la fotografía en concreto como forma de expresión personal, durante mi ingreso hospitalario. En  cuanto recuperé la movilidad de la mano, sentí la necesidad de escribir un diario durante aquellos meses traumáticos. Pero pronto me di cuenta que escribía más sobre los distintos dramas que me rodeaban en la planta de neurotraumatología que, de mi propia experiencia, impactado por todo lo que estaba viendo. No fue hasta que recuperé la suficiente movilidad como para empezar a desplazarme en silla de
ruedas, que no pedí mi pequeña cámara compacta, una Olympus mju II, y con ella pude liberar mejor mis emociones al sentirme ligado con las imágenes que iba creando.

No es que crea que se pueda expresar mejor con imágenes que con palabras, es que biológicamente estamos “fabricados” para conocer a través de la imagen desde que nacemos. Quizás la pregunta sería por qué en la educación se nos aleja de nuestra propia expresividad, de la creatividad en la interpretación que se desencadena a través de las imágenes y se nos inculca como principal, el aprendizaje de la palabra, un código que deja menos espacio a esa interpretación personal que nos une más a nuestro interior. Y no es casualidad que la propia religión a lo largo de la historia o la publicidad a día de hoy, basan su comunicación en las imágenes. Por eso resulta un poco paradójico el hecho de vivir rodeados y bombardeados de imágenes constantemente, incluso de ser nosotros mismos productores de estas imágenes en redes sociales, pero en cambio no se nos educa visualmente. Actualmente la prensa recibe el 80% de sus ingresos de la publicidad que llevan insertada. Probablemente no interesa que tengamos cultura visual, pues de ese modo somos más vulnerables a ese bombardeo de imágenes.


“No es que crea que se pueda expresar mejor con imágenes que con palabras, es que biológicamente estamos “fabricados” para conocer a través de la imagen desde que nacemos.”


Agus Prats

Tu obra fotográfica surge tras una experiencia traumática, ¿Fue aquella experiencia el motivo por el que empezaste a fotografiar? ¿Cuál es a día de hoy tu relación con la fotografía?

La afición por la fotografía me viene ya desde muy joven, pues en casa era corriente ver a mi padre con la cámara y a los 11 años unos vecinos me regalaron mi primera cámara. Pero hacer fotos lo tenía como algo naturalizado, sin ninguna pretensión personal o creativa. No fue hasta que entré en la escuela Massana, donde aprendí técnica en el laboratorio con Jordi Gumí, que empecé a interesarme de forma más  consciente. Pero la relación que establecí durante mi ingreso fue definitiva para descubrir que la fotografía es una necesidad para mí y que va unida a mi experiencia vital.


“Muchas veces he pensado que cuando llevo una temporada larga sin hacer fotos, sin tener esa necesidad, es que algo no va bien. La intensidad, las emociones, buenas y malas, son las que canalizo a través de la fotografía, o al menos eso intento.”


En tu trabajo vemos fotografía de calle, documentalismo, uso del blanco y negro y autorretratos ¿Son estas las premisas sobre las que basas tu proceso creativo desde el principio ha habido un proceso creativo que de forma paulatina te ha llevado a moverte dentro de estos  parámetros? ¿Algún género que descartes por completo por falta de interés o porque no te ves inverso en el mismo?

En “The Mirror Chair Project” la elección de cada elemento ha sido dada por el propio proyecto, por la necesidad de recorrer el camino de vuelta al lugar donde sufrí la agresión en la calle para recuperar mi diario hospitalario perdido, ya que no podía aceptar de ninguna manera la idea de perder un recuerdo importantísimo de mi vida. Decidí hacer ese camino de una forma consciente, cuestionando la idea del tiempo como algo inalterable, reflexionando sobre la memoria y sobre mí mismo a través de los autorretratos. La elección del blanco y negro otorgaba a las imágenes una atemporalidad que me facilitaba entrar en esta idea de ir hacia atrás en el tiempo para encontrar el diario. En cierta manera buscaba o me preguntaba por el potencial mágico que pueden tener las imágenes.

Agus Prats

Agus Prats

¿Qué pasos son los principales a la hora de abordar un proyecto? ¿Han sido los mismos en cada uno de los proyectos en los que te has embarcado? ¿Compaginas varios proyectos a la vez o quieres dar por concluido uno antes de empezar el siguiente?

Muchas veces he pensado que cuando llevo una temporada larga sin hacer fotos, sin tener esa necesidad, es que algo no va bien. La  intensidad, las emociones, buenas y malas, son las que canalizo a través de la fotografía, o al menos eso intento. Por lo que no hacer fotos durante un período demasiado largo, para mí es un mal síntoma. No me gusta la idea de buscar un “tema” sin partir de una necesidad personal concreta. A veces hay algo dentro de ti que te pide salir y buscas la manera de darle abertura. Ese es el potencial que me interesa de la fotografía, porque te da un espacio donde poder existir, como dice García-Alix, te posiciona en un marco donde poder explorar tu mundo privado y en donde, por ejemplo, las experiencias del pasado pueden volver al presente.


“Estar tan acotado técnicamente, en cierto modo te libera para poder estar más centrado en lo que quieres transmitir, en tu propia voz. Porque no te queda otra forma de decirlo.”


El proyecto “The Mirror Chair Project” se ha desarrollado en buena parte del mismo en un entorno urbano. Sabido es que no es un entorno del todo adecuado para que alguien con movilidad reducida pueda desenvolverse con facilidad ¿De qué modo ha condicionado el desarrollo del mismo las barreras arquitectónicas? ¿Ha limitado de alguna forma las imágenes que tenías en mente o por el contrario esas restricciones han sido de alguna forma un elemento más y forma parte del proyecto?

Naturalmente que condiciona el entorno sea cual sea tu condición. La fotografía de calle surgió de la necesidad que tuve de volver a  encontrar mi lugar en ella. Buscaba el modo de tener soltura y espontaneidad con la cámara, a la vez que necesitaba de mis manos para moverme por la calle. En 2014 y gracias a un taller con Walter Astrada dentro del programa OBJECTIU>BCN, Toni Amengual me llevó a replantearme seriamente la idea de anclar la cámara a la silla y disparar desde un disparador remoto. Y es así como a día de hoy hago la fotografía de calle.

Esta forma de fotografiar, tan limitada técnicamente, es la que precisamente da una unión a todas las fotos. La creatividad siempre surge ante las limitaciones. Tener recursos ilimitados o la posibilidad de poder disponer de todas las facilidades del mundo para hacer un proyecto,
probablemente te puede conducir más fácilmente a sentirte desorientado y perdido en ese mar de posibilidades. Estar tan acotado  técnicamente, en cierto modo te libera para poder estar más centrado en lo que quieres transmitir, en tu propia voz. Porque no te queda otra forma de decirlo.

¿Consideras que ha habido una evolución en tu forma de fotografiar desde tus inicios en esta disciplina? ¿Hay algún autor al que puedas considerar una referencia en tu obra bien por el estilo bien por su modo de trabajo?

La evolución seguro que está, aunque no sea muy consciente ahora de eso. Tampoco no me veo en la posición de hablar de evolución o recorrido cuando me considero todavía un amateur, una persona que hace fotos desde la inocencia. Hay que tener en cuenta que mi formación es prácticamente autodidacta, por lo que tengo siempre la sensación de que se me escapan muchas cosas todavía. Siempre me he sentido cercano a la técnica de Joan Colom, que también fotografiaba la calle sin mirar por el visor y a la altura de la cintura. Además, heredé de mi abuelo su “Izas, rabizas y colipoterras” hace muchos años y fue todo un descubrimiento para mí. También me siento muy identificado con los Rovers que exploran la superficie de Marte, con esa sensación de estar explorando un paisaje nuevo y a la vez hostil, que es la  sensación que tengo siempre que me muevo por zonas que todavía no he recorrido con la silla de ruedas. Una mezcla de fascinación y alerta constante. También me siento influenciado por distintos profesionales que tengo la oportunidad de poder ir conociendo y descubrir de primera mano la metodología de trabajo que sigue cada uno, su visión de la fotografía, como por ejemplo Txema Salvans, Joan Teixidor o David Viñuales.


“La fotografía nos conecta no solo con la realidad, sino también con lo emocional, lo simbólico e incluso con lo espiritual.”


¿Alguna otra clara influencia en tu obra proveniente de otras disciplinas que no sean la fotografía?

¡Sí, claro! Música, cine, libros… Si me centro en el proyecto “The Mirror Chair Project”, las influencias han sido “La electricidad” de  McEnroe, “Como en un espejo” de I. Bergman, “El universo en tu mano” de C. Galfard, por citar a uno de cada. Y sobre todo personas
interesantes que se van cruzando por tu camino.

Una característica de la fotografía de índole documental es reflejar un tiempo y un lugar y la inmutabilidad de la imagen una vez tomada ¿Cómo crees que el espectador abordará tus fotografías dentro de cincuenta o cien años? ¿Sabrán ser correctamente interpretadas en un contexto probablemente diferente al actual?

La fotografía nos conecta no solo con la realidad, sino también con lo emocional, lo simbólico e incluso con lo espiritual. Precisamente hoy hablaba un poco sobre esto con Pepe Baeza, quien me comentaba lo mucho que se esforzaba él para hacer entender a sus compañeros la
importancia de ser consciente de estos anclajes (no sólo el estrictamente representativo de una realidad objetiva) , pues están presentes en cualquier fotografía y por lo tanto también en la del fotoperiodismo. Con esto quiero decir que pienso que la interpretación de mis fotografías será distinta no solo de un tiempo a otro, sino de una persona a otra, y dependerá también de la posición que adopte la persona al mirarla, si tendrá presente mi propio contexto al hacerla o si en cambio se dejará llevar por un recuerdo o emoción personal que le invade en ese  momento.

Ese es precisamente el potencial que tiene la fotografía, la capacidad de conectar de forma tan directa con áreas muy internas de nuestra personalidad que provoca que una misma fotografía estimule distintas sensaciones según la persona o incluso según la situación personal que en ese momento estás viviendo. Tú como autor, das a tu fotografía un sentido propio, una orientación, una forma concreta según el proyecto y lo que quieres expresar, pero una vez que empieza a entrar también en la vida de otras personas, es prácticamente imposible controlar qué caminos seguirá en la cabeza de cada una. Y esa es la riqueza que te aporta el poder compartir la fotografía, los diferentes feedbacks que recibes.

Agus Prats

www.agusprats.com

+34 655 902 615

Entrevista a Agus Prats from Agus Prats on Vimeo.

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