Letras y Fotografía # 41 – Richard Avedon

RICHARD AVEDON

Por Nave Leiton
Alumna del Curso Avanzado de Fotografía Blackkamera

“Si pasa un día sin que haga algo relacionado con la fotografía, es como si hubiera dejado algo esencial de mi existencia, como si hubiera olvidado despertarme.”

Richard Avedon

Nació el 15 de Mayo de 1923 en Nueva York.
Los Avedon, familia judeo-rusa residente en la ciudad de Nueva York, parecían bastante convencionales. Sin embargo moldearon la vida de su hijo Richard y, sin pensarlo crearon a uno de los grandes fotógrafos del siglo XX.

Su madre Anne era aficionada a la fotografía, tanto para hacerla como para coleccionarla. Su padre Jacob Israel era dueño de la tienda de ropa Avedon’s Fifth Avenue, un nombre rimbombante para un almacén mas bien modesto. Ahí entro en contacto con “El mundo femenino, sus hábitos, preocupaciones, gestos y deseos. Su hermana, madre y una prima fueron sus primeras modelos fotográficas. Además en el hogar de los Avedon abundaban las revistas Vogue, Vanity Fair y Harper’s Bazaar. El joven Richard no solamente guardaba un archivo con sus imágenes favoritas, su cuarto estaba revestido de piso a techo con fotografías de moda hechas por Martin Munkacsi.

Una característica muy peculiar de los Avedon era que sus fotografías familiares no eran las clásicas instantáneas vernáculas. Ellos construían las fotografías: Primero encontraban una casa que les gustara y luego procuraban incluir un automóvil lujoso (ajeno, por supuesto). Como un perro era esencial en este tipo de estampas, siempre conseguían uno prestado. Al final estas inusuales fotos de familia Avedon no mostraban como eran, sino como aspiraban ser.

A los doce años (1935) Richard Avedon se unió al YMHA Camera Club con su Kodak Box Brownie. Ya adolescente estudio en la De Witt Clinton High School donde ganó un primer lugar en un certamen de poesía, fue también editor de la revista escolar Magpie. Posteriormente curso un par de años de filosofía en la Columbia University (1941-42). Al abandonar los estudios universitarios decidió enrolarse en la marina mercante, armado con una cámara Rolleiflex que le regalo su padre. Fue admitido y se le comisiono para hacer las fotografías de identificación de todo el personal en su carácter de Photographer’s Mate Second Class. Durante su estancia en la marina mercante realizo mas de cien mil retratos. También publico fotografías en la revista The Helm del brazo civil de la marina. Aunque estos inicios parecían menores, eran todo lo contrario: lo moldeaban para lograr un dominio técnico sin igual.

Terminada la guerra hizo fotografía de moda para el almacén neoyorkino Bonwit Teller.Al cabo de un año contaba con suficiente material para hacer un portafolios. Se unió al Laboratorio de Diseño en la New Schol for Social Reserarch. Ahí Richard estudio con Alex Brodovitch, quien apadrino al muchacho inmediatamente. Brodovich era el director de arte en Harper’s Bazaar e invito al joven fotógrafo a la revista. A sus 21 años Avedon ya publicaba en dicho medio. La relación entre Avedon y Harper’s Bazaar duraría veinte años; en 1945 Avedon se convertiría en el jefe de fotografía.

El año de 1946 fue crucial para Richard, primero porque estableció su estudio fotográfico personal, pero aun mas importante, porque viajo por primera vez a París.

Avedon llego a la ciudad de la luz bastante desmejorada aunque superviviente tras la II Guerra Mundial. La industria de la alta costura estaba en penosa reconstrucción. Los fotógrafos de moda apenas comenzaban a retomar su antiguo ritmo y reincidían en aquel estilo Art Decó monótono e inmóvil habitual de la preguerra. En un clima así, Richard Avedon sacudió para siempre las estructuras de la fotografía de moda.
Avedon hizo fotografías de moda con un estilo inédito: trabajó con modelos gráciles y elegantes con la agilidad de bailarinas de ballet y capacidad para reír y expresarse con facilidad.

Por primera vez en una revista de moda de aproximación fotográfica era fresca, incluso divertida. Las imagines de Avedon eran una combinación extraña pues se sabía que eran fotos construidas. Pero al mismo tiempo tenían un aire de espontaneidad nunca antes visto en el género; no parecen fotos totalmente posadas, pero queda claro que eran pensadas y planeadas meticulosamente. Es importante mencionar que el primer fotógrafo de moda en plasmar a las modelos en acción y en una localización externa mientras nadaban, corrían o jugando golf había sido ya Martin Munkacsi desde 1934. Este fotógrafo húngaro solamente había sido el ídolo juvenil de Avedon, sino quien inspiro al mismísimo Cartier-Brasson a dejar la pintura para dedicarse a la fotografía.

Richard Avedon

Los lectores de las revistas se asombraron cuando vieron unos modelos en patines por la Plaza de la Concordia, pero la revolución total había sido consumada cuando Avedon captó a una elegantísima Dorothy Horan con vestido de Dior acompañada de elefantes. La disonancia entre la piel de los rugosos paquidermos con la exquisita gracia de la modelo fue una autentica bomba: una imagen tan refinada como indómita. La fotografía de moda jamás volvería a ser igual.

Pero Avedon no solo había incorporado el movimiento, las sensaciones, emociones al género, también dotó a las modelos de identidad. Las transformo de rostros anónimos, en personas con nombre y apellidos: Suzy Parker, Dorian Leigh, Sunny Harnet, Lesley Lawson, Penelope Tree…

Sin Avedon el concepto de super top model como hoy lo conocemos quizá no existiría.

Richard realizo varias portadas de la revista Theater Arts en la década de 1940 e incorpora la teatralidad al mundo de la moda. Eso que hoy damos por hecho, a mediados del siglo XX era absolutamente innovador.

Para 1957 se estrenaba Funny Face, largometraje estelarizado por Fred Astaire y Audrey Hepburn con un guión basado en la vida de Avedon. Un año después fue incluido por la Popular Photography Magazine entre los diez mejores fotógrafos del mundo.

MODUS OPERANDI

Richard Avedon afinó hasta el último detalle en su estilo fotográfico. Aunque a veces su réflex binocular Rolleiflex (se identifica por una proporción 1:1 en el encuadre) usaba de manera predominante cámaras Deardorff de gran formato 8×10″, aunque también empleo a principios de la década de 1960 las suizas Sinar Norma. Sin embargo Richard renegaba: “Odio las cámaras, interfieren y siempre se entrometen. Me gustaría poder trabajar con mis ojos solamente”.

EL FAMOSO “FONDO NEUTRO”

Hoy en día el uso de un fondo blanco o gris parece un lugar común en la fotografía. Aunque la técnica ya existía mucho antes de Avedon, es este quien la emplea con maestría inigualable. El fondo en tonalidades totalmente neutras (negras, grises o blancas) descontextualiza a la persona en primer plano y enfoca toda la atención hacia la persona.

“El fondo blanco aísla al sujeto de sí mismo y te permite explorar la geografía de su cara; el continente inexplorado en el rostro humano”.

Esta particularidad formal brinda un sello característico de Avedon. El intensificaba la presencia eliminando lo que le rodea. Los retratos son contra un fondo blanco de modo que la persona -la personalidad- abarque todo.

EL GRAN PROVOCADOR

Tal vez Avedon habría trascendido en la fotografía exclusivamente por sus aportaciones al mundo de la moda. Pero el retrato como genero lo llevo a la cúspide. Seguramente sus años en la marina mercante fueron una primera introducción a la persona con su identidad y fisionomía. Por supuesto la moda fue un segundo gran paso. Sin embargo Avedon trascendió como uno de los más grandes retratistas en la historia de la fotografía por una manera de relacionarse, para bien y para mal, con cada sujeto que fotografiaba.

En el mundo de la moda era impresionante su empatía con las modelos y provocaba en ellas un sentimiento de seguridad que se reflejaba en las fotografías. Sin embargo las provocaciones de Avedon podían ser mucho menos agradables. Frente a su cámara de gran formato desfilaron todas las celebridades de su tiempo. Por 1.500 dólares el sujeto podía llevarse una sola fotografía. Cuando salió de Harper’s para incorporarse al staff de Vogue firmo un histórico contrato por un millón de dólares. Avedon se convirtió en un fotógrafo excepcionalmente rico.

Richard pudo darse el lujo de convertirse en un divo. De hecho ser fotografiado por Avedon era una especie de “certificado de celebridad”.

Lo mismo fotografió intelectuales, artistas que políticos. Y con los ricos y poderosos resulto mucho menos empático que con las modelos.

Avedon acechaba a sus sujetos literalmente. Podía pasar una hora merodeando a su sujeto hasta que llegaba el momento exacto de oprimir el obturador. Si bien el estilo empático producía fotografías lindas, la emboscada resultaba aun más efectiva. Era la clave para producir imágenes poderosas.

El caso más patente es el retrato que hizo en 1957 de Norma Jean Baker. Aunque el titulo dice “Marilyn Monroe. Actriz” a quien realmente esta retratando es una mujer muy cansada que, por un segundo, se ha despojado de Hollywood; en el cuadro aparece una chica extraviada, sola y con un pasado que calma, infructuosamente, por el olvido.

Avedon hizo un trabajo peculiar, fuera del campo de la moda, un libro Nothing Personal. El titulo, quizá en tono de disculpa, por no incluir hermosas modelos en movimiento, sino una aproximación hacia los contrastes de la sociedad americana.

Richard Avedon
En formato de díptico, se muestran retratos que subrayan la disparidad: poder/humildad, juventud/vejez, profundidad/frivolidad.

Avedon lleva su crítica hasta el punto insospechado con The Family. Se trata de un trabajo paradigmático: Avedon hizo fotografías de 69 personas poderosas, de los ámbitos intelectuales, económicos y fundamentalmente políticos.

Con este trabajo Avedon reafirma su estilo pendenciero; decía no sentir nada por este grupo humano y ese aire de desprecio se filtra en el proyecto publicado por la Rolling Stone Magazine.

Los sujetos lucen incómodos, algunos parecen recluirse en si mismos pero otros desafían, resueltos, la descomunal cámara de Avedon.

Avedon explica: “Un fotógrafo retratista depende de otra persona para completar su fotografía. El sujeto imaginario que en cierto sentido soy yo mismo, debe ser descubierto en otra persona dispuesta a participar en una ficción de la que no sabe nada. Su necesidad de defender su causa es probablemente tan profunda como la mía de defender la mía, pero el que tiene el control soy yo. Un retrato no es una semejanza. En el mismo instante en que una emoción o un hecho se convierte en una fotografía deja de ser un hecho para pasar a ser una opinión. En una fotografía no existe la imprecisión. Todas las fotografías son precisas. Ninguna de ellas es verdad”.

Richard Avedon

EN EL OESTE AMERICANO

La obra cumbre de Richard Avedon fue una serie de retratos que hizo a 752 personas entre 1979 y 1984. Se trata de la famosa serie In the American West. Decide cambiar modelos y políticos poderosos por sujetos para enfocarse en el ciudadano de a pie. Para el proyecto recorrería diferentes estados de la parte occidental de Estados Unidos para encontrase con mineros, vagabundos, amas de casa, presos, predicadores…

Sin embargo Avedon mantiene la esencia de su estilo de trabajo, lleva a la locación de un fondo blanco, cámara de gran formato y, más importante, su feroz mirada.

Avedon no pretendió que sus fotografías fueran un catalogo social, ni tenían un propósito documental, tampoco eran desapasionadas ni objetivas. Mucho menos busco que sus imagines fueran cordiales o compasivas.

La agresiva declaración autoral de Avedon fue puesta a consideración del publico en la exposición en Fort Worth (Texas) en el Amon Center Museum. La muestra causo furor y se considera hasta el momento el trabajo más importante de Avedon.

Richard Avedon

Durante una gran parte de su vida, Avedon, marco el ritmo de los más diversos géneros de la fotografía estadounidense al tiempo que la sondeaba y buscaba sus límites. Como retratista y fotógrafo de moda y publicidad, Avedon fue casi el inventor de una serie de estilos fotográficos.

Avedon sera recordado por su revolución en la fotografía de moda, sus portentosos retratos. Sin embargo también exploró el género documental desde muy joven.

En 1989 se encontraba en una noche de año nuevo en el corazón de la libertad, la Puerta de Brandeburgo. El muro de Berlín seguía en proceso de derribamiento. En esa noche, el neoyorkino de origen ruso-judío hizo lo que había aprendido toda una vida. No cargaba su cámara de gran formato ni estudio ni fondo blanco ni sequito. Estaba en el ojo del huracán histórico, el revolucionario elegante.

Video sobre Richard Avedon:

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