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Contactos 38 #Robert Capa

1© Robert Capa


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© Robert Capa
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VERANO DE 1942

Ya no tenía ningún motivo por el que levantarme cada mañana…Mi capital se reducía a una moneda de cinco centavos…

Me di la vuelta en la cama y vi que la casera había echado tres cartas por debajo de la puerta…La misteriosa tercera carta me hizo salir de la cama.

Como era de esperar, una de las cartas era de…la compañía eléctrica. La segunda venía del Departamento de Justicia, y me informaba de que yo, Robert Capa,…, pasaba a ser considerado…un potencial enemigo extranjero,…La tercera carta era del redactor jefe de las revista Collier´s. Me decía que  Collier´s, después de haber valorado mi portfolio fotográfico durante dos meses, había llegado a la repentina conclusión de que yo era un gran fotógrafo, que estaría encantado de encargarme un proyecto especial, que me habían reservado una plaza en un barco que salía hacia Inglaterra en cuarenta y ocho horas y que adjuntaba un cheque de 1500 dólares como anticipo.

El siguiente obús cayó entre el alambre y el mar, y todas las piezas de metralla encontraron un cuerpo en que incrustarse. El cura irlandés y el médico judío fueron l72090855_d8a536a01fos primeros en levantarse en Easy Red. Hice la foto. Cayó otro obús, aún más cerca. Yo no me atrevía a quitar el ojo del visor de mi Contax y disparaba frenéticamente una y otra vez.

Me metí en el mar entre dos cadáveres; el agua me llegaba al cuello. La revuelta marea me golpeaba el cuerpo y las olas me abofeteaban la cara por debajo del casco.

Siete días más tarde, me enteré de que las fotografías que había tomado en Easy Red se consideraban las mejores del desembarco. Sin embargo, un emocionado asistente de laboratorio había aplicado demasiado calor al secar los negativos; las emulsiones se fundieron y se destintaron ante los ojos de toda la oficina de Londres. De ciento seis fotos que había tomado en total, sólo se pudieron salvar ocho. Los pies de foto de las fotografías, desenfocadas por el calor, decían que las manos de Capa habían temblado violentamente.

«LIGERAMENTE DESENFOCADO» Robert Capa 1947. Ed. La Fábrica.

 

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